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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




7 de abril de 2014

Precioso estado de conservación



Emigras a la tierra del delfín
con un secreto bajo el agua.
Puedes mirar las olas y verlas como las veo yo
o esconder los ojos en las branquias de tu cuerpo
-sé de sobra que eres un pez del norte-
y nadar como lo hacen los tiburones
con medio cerebro dormido.
Ya casi estás allí, y yo ansiosa de que vuelvas
a golpear la puerta con la aleta de siempre,
de que te desnudes todavía más
y origines con el montón de tus escamas
un camino transitable por el que los huesos
se vayan esparciendo a medida que se nos seque
la lengua en la boca.

Y es que es preciso -no precioso- lo inalterable,
conservarnos en una lata de sardinas
-yo también soy un pez, recuerda-
y apretujarnos con los demás nosotros
sin cabeza, como alevines a los que el metal
impide crecer y verse las arrugas y el ombligo.

Lo que será precioso es cuando un día
alguien abra la lata y se nos coma
hasta las tripas.




4 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Inquietante ese sentido de la conservación como alegoría de la vida misma. Bello.

Abrazo.

Walter Greulach dijo...

Me encantó tu poema acuático amiguita y me tme el atrevimiento de subirlo a mi face. Un beso...

Amando García Nuño dijo...

Precioso, y hasta preciso, este manual para apertura de conservas.
Abrazos, siempre

Julie Sopetrán dijo...

Tus "elementos de lenguaje" atraen la atención de mi lectura, y lo que me seduce es lo lo imprevisto, sobre todo al llegar a los últimos versos. Es la ruptura "inteligente" del antipoema, que me encanta en tu poesía, Ío. Esa conexión de lo exterior y lo interior, ese desenfado, ese humor, esa ironía, negra... transita lo más genial que me lleva a la reflexión sobre el tema tratado... Te felicito, amiga.