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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




8 de abril de 2014

Viaje hacia el ojo



Contemplo el viaje hacia el ojo,
escribo con la tierra del otro lado,
con su blancura de escalón de nieve
y un páramo desnudo me destierra
a los secretos de las esquinas
que adolecen mi sangre.
Sentada en el sótano del tiempo
quién sabe qué caballos galopo,
en qué navíos mi marcha
comienza a desvanecerme
si apenas olvido
el espejo, su crisálida,
y la luz sobre el musgo.
Estoy cortando la noche,
un dolor en el labio me oculta
de mis propias trampas y anzuelos,
tanta infinidad de otoños y la ceguera
haciendo nudos en mi boca
desbarata mi voz de látigo
reclamando los cadáveres
de todos tus cuerpos en mi cuerpo cadáver.
Donde el humo no se disipa y nos ama
entierro nuestras manos profundamente.




1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Todo un antipoema, poema... que ni Valle Inclán podría escribirlo igual. Te diré que a mi, particularmente, me ha encantado.