cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




24 de mayo de 2014

Poema



Como quien pisa en un fondo embarrado
y pide socorro a sus pies al hundirse más y más adentro.
Como quien toca el abismo y responde a las voces de dios,
de los esqueletos, con sus huesos bañados en el azufre
de los volcanes inclinados hacia la lava cerca del océano.

Como quien se resbala y cayendo la noche en los ojos
encuentra un cúmulo de flores de alguien
supuestamente vivo, de alguien allá con los labios
rojos de besar la herida de las llagas del verso.

Como quien abre un libro y entonces la lluvia,
toda la lluvia irrumpe con su fertilidad
y deambula de renglón a letra de hoja insomne
permitiendo la asfixia y nunca el olvido.

Como quien sostiene un hacha entre las olas
y trata de matar la marea para después
acostarla en su vientre como agua confusa
o feto casi malogrado de vida intermitente
sólo en el interior de sus costillas.

Como quien escapa y no escapa de lo turbio
y en asamblea con la huida dice un nombre
improvisado mientras la luz camina
hacia delante olvidada de sus nieblas.

Como quien ambiciona la vigilia
y espera ahondar, quemarse la espalda,
escaldar su sexo con otro sexo desnudo
y exhibirlo delante de la boca
y de su irresistible onanismo.

Como quien matara o en el intento
pudiera conseguir su utopía
clavándole un cuchillo a una montaña o a un árbol,
y sin sangre quedara impune esa muerte
adherida al pie del tronco del pino
en forma de resina, de ámbar fósil.

Como quien después de hacer el amor
llora y necesita seguir llorando
para mantener el éxtasis del orgasmo en la cabeza,
para sentir una vez más la embestida
de la sombra en la grieta de su cuerpo.

Como quien o cada cual en sí o fuera otro,
de repente en compañía de su espejo,
como si alguien quisiera escribirlo
escribo
y la locura me transparenta.




1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Herméticamente romántico. Rabiosamente bello desde su lenguaje-tiniebla o pasión-caos que lo adorn. Me encanta la última estrofa. Un gran poema.