cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




29 de mayo de 2014

Poema



Estamos de acuerdo
y ya que lo estamos
vamos por nuestras medicinas
y las intercambiamos.
Abre tú primero el armarito donde las guardas,
del mío perdí la cerradura y tardo un poco
en encontrar la llave en la memoria.
Ya la tengo y abrí el agua,
ahora el grifo corre y un manantial de pastillas
seduce nuestras bocas y el hambre
no nos hace preguntas mientras traga
y produce saliva y saboreamos
los colores del remedio, los blancos,
los grises, el rojo del ferrogradumet
con su hierro contra la anemia,
la lyrica y sus efectos secundarios.
Una cápsula al día de tu dolor en mi sangre.
Buscapina, tranxilium a granel,
dacortín y polaramine para la alergia y la alegría,
una transfusión de flores para tenerte en la lengua
y para la palabra atópica talquistina.
Date en las manos esta pomada,
es de aloe vera y agua de rosa,
te curará la cicatrices cuando pienses
y los dedos se te hagan grieta;
ponte en los ojos llantos artificiales
para ver de cerca el mar y no confundir una ola
con la mirada en el espejo.
Úntate la voz y los labios con mercromina,
con alguna otra sustancia húmeda,
y ya luego si nos parece bien nos vendamos las uñas,
nos mordemos para contagiarnos la enfermedad con los dientes
y lamernos salvajes
el deseo.




1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

Ingenioso, surrealista, pleno. Me gustó muchísimo. Felicidades.