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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




9 de mayo de 2014

Tu nombre me viene a la boca



Me viene tu nombre
como un ángel de azúcar a la boca
o como si un terrón de sueños fuera
allá entre mi saliva y una luz de otoño.
Ha venido sin decirle, yo estaba en el río
acostumbrándome a la frialdad de la corriente
y abría con mis manos
el sueño de los peces sonámbulos
que olvidaron morder el anzuelo.
Abría aquel sueño y en sus tripas
encontraba recuerdos de ahogados,
tiempos de antes y abismos
donde los hombres no tenían ojos
y sólo miraban con sus dedos;
encontraba en sus vientres tu nuca
y mi silencio al decirte
mezclándose con un aroma
de agua y tactos de crepúsculo.
Tu nombre viene en bandada
a esconderse en mi cintura,
yo me amarro su carne con una correa
para que no escape y busque otros huesos
en los golpes que da la ola
sobre una isla oscura y dormida;
viene como si el amor llegara
dando tumbos o fuera un borracho
en primavera y bajo la lluvia,
viene como regresa la sangre al corazón
después de viajar por el cuerpo,
a llenarse de gotas de oxígeno
para continuar su antiguo viaje
desde mi lengua a la inmensidad del cielo profundo.
Me viene tu nombre
y me viene bien para ponérmelo
a modo de ombligo sobre los labios
para no poder decir otra cosa
y digo tan sólo
tu nombre me viene a la boca.




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