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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




6 de junio de 2014

Máquina de romper



Existe una máquinita para romper huesos,
pero no hace daño, al menos no daño físico.
Es un conjunto de manivelas y goznes
sujetos al brazo articulado que, según parece,
dirige la puesta en escena como si se tratara
de una obra de teatro.
Este artificio no produce ruidos
ni se siente cuando está en plena creación,
solamente lo sabes por los restos en los engranajes.
Cada hueso se rompe de diferente manera;
no es lo mismo el fémur que el parietal,
o romper sus veintisiete y que la mano
ya no sea capaz de decir nada
por más que se intente devolver una falange
a su estado, aun antes de que el muñón pique
y cada dedo sea un miembro fantasma.
Existe la máquina como existe el martillo
o escuchar el golpe incesante
que todavía después de inmóvil
te sigue forzando a alimentarla
con los huesos ya tantas veces rotos.





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