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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




16 de junio de 2014

Poema



Sentada delante de mí
veo pasar sus ojos en la lengua de un perro.
Y no me dicen nada. Sin embargo
lamen del suelo las últimas sombras
de mi huella ilegible.

Tengo lugar en otra parte,
existo sin más en un paralelo
sin agua, abstraída en los líquidos
de esa boca canina que murmura
ladridos lejos de sus dientes.

Un órgano sin nombre entra en un sanatorio
y una enfermera dice que este perro
es un adjetivo aquejado
de simbiosis y dolor crónico;
lo pone en cuarentena
y le da por crecer con ilusiones.
Pero es un hospital para dementes:
nadie puede decir que duerma solo.
Y cada loco con su perro,
y cada perro suelto en la mirada,
y en la mirada un algo,
un algo frío en la garganta.





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