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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




25 de junio de 2014

Y no aparezco



Se espera que apague la luz y mire con un ojo abierto
como el ruido va empañando los cristales
ocultos detrás de las persianas;
que entre las manos conserve el último calor
que dejó la palabra al hacerse de pronto visible
y ofrecerme su labio para decir que mi silencio
es aquel pez ya olvidado de su nombre.
Se espera que beba agua y consiga no asfixiarme
al tragar y retener en los pulmones tres litros
de versos o cuatro de raíces enroscadas al tronco
del árbol que se llevaron las gaviotas
mientras persistía en la distancia el olor
de los perfumes del delirio.
Y mansamente se deja de esperar en el espejo,
se rompe y se encuaderna la voz
como si fuera las hojas arrancadas de los ojos
de una mujer acostumbrada a no mirar
y a marchitarse frente a un muro
de diálogos con su propio cuerpo.
Se me espera en ella
y no aparezco.






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