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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




22 de agosto de 2014

Miro el aire



Entre pensar y no pensar
el pensamiento se divide.
Austera recorro tu nombre
con pasos ácidos y no recuerdo
nada, salvo cuánto te quise.

He leído y no he olvidado,
todo lo que leí fue nuestro,
qué nos decíamos, ¿te acuerdas
de cómo nos mirábamos?
Todavía es verdad
y en las iglesias nuestros ojos
se santiguan con agua consagrada
en el misterio de la noche.

Qué altar nos habla
si la ceguera de las manos
no responde a la luz
y simplemente nos rendimos
a la piedra y su mundo interno.

Todo fue nuestro y también las espinas,
la luna y los espejos en la piel,
todo lo nuestro tuyo y mío.
Deja que a tientas mire el aire
y me oculte el asilo de lo nuestro.




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