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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de julio de 2014

Parece un páramo



Una mujer se acuesta en mí
con sus zapatos rojos de domingo.
Son zapatos de salir corriendo
de una iglesia después de oír la misa
y no entender por qué dios no se encuentra
en el confesionario cuando crees
que el sacerdote, oculto en su enrejado,
no te va a perdonar lo que confieses.
Una mujer se acuesta conmigo
y me mira la mano,
dice que en alguna huella
se puede leer todo, yo le digo que no
porque mis dedos ya no tienen piel
y sólo pueden verse en algunos espejos.
Esa mujer parece un páramo,
sus pies en los zapatos no saben caminar
sobre el agua, no sabe que son pájaros
sus ojos y que ayer entre los árboles
volaban las ardillas mientras el sol la amaba.
Viene y soñamos juntas,
en el sueño sé que puedo ser ella
y que ella se parece a mí
cuando me mira.





3 comentarios:

ANTIQVA dijo...

Te dire algo, bajito: Este poema es de los que mas me han gustado, en mucho tiempo, de los que te he leido...

Un abrazo, amiga

Ánima dijo...

Profunda belleza conserva a veces ese páramo...vaya, Ío.

Cecilia Montoya dijo...

Sin duda, juntas pueden ser pájaros. La mujer páramo, también es una gran maestra. Un poema bellísimo, con una multitud de imagenes tan fuertes, que te dejan pensando.
Hace un buen tiempo que no pasaba por aquí, pero cuando lo hago, leo todo lo que perdí en mi ausencia. Un placer leerte. Si quieres ver una selección de mis fotografías, te invito a pasar por aquí (http://secretosviento.blogspot.com.ar/) cuando gustes. Te dejo un abrazo