cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




2 de agosto de 2014

Mírala en mis labios



Soy quien canta y abandona su muerte
en la mano del vacío,
la que acaricia un cactus
y se adorna con espinas.
Escribo en las lápidas de los sueños,
les hago un hoyo y digo
aquí está tu nombre,
hombre, he ahí la última de tus voces,
mírala en mis labios, en las sílabas que pronuncio
antes de cavar en la tierra.

Yo soy la renuncia, una despedida,
me mantengo en el margen del secreto
y custodio las llagas de las bocas
entre los hábitos de la niebla.
Un aire de nieve, un número primo, la esquina,
alfa y omega del viento, el crepúsculo
donde el mar muere y tus ojos se alimentan,
soy el dedo del agua y te penetro atravesando tus pupilas
tan íntima que te duelo.

Soy el luto vestido de arco iris,
todos los colores del negro y la sombra de los grises,
un cerezo, la lavanda, una piedra mordida,
un higo seco,
la primavera más alta y el invierno más profundo,
soy la alondra y el quebrantahuesos,
las lágrimas de tu falo, soy un faro al norte de tus ojos,
el dolor de tus huevos, la libélula de tu saliva.

Yo soy una línea en blanco, una palabra oscura,
las células de tu grito,
la de la sangre cuaternaria y antigua,
el estómago de la noche y el bostezo en la pared,
la gana de ganarte a orgasmos la partida.
Soy lo que esperas y desesperas,
mi propia ausencia, mi olvido,
una mujervolcán, una cierva, una loba en celo,
soy la exageración de los pronombres,
tu lengua,
una mota de polvo en tu cuerpo desnudo.

Soy la arquitectura de un edificio en ruinas,
el harapo de un mendigo,
una sierra para tus huesos,
tu memoria perdida y el retorno de la amnesia,
una negrura y una luz transparente,
tus andares al cementerio y la vida,
la paloma que te arrulla,
la mariposa embarazada de tus hijos.




1 comentario:

ANTIQVA dijo...

De algun modo todos estamos abandonados en las manos del vacio...