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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




9 de agosto de 2014

Poema



Esto es sencillamente así:
escribirte y sangrar al mismo tiempo.
Pero qué quieres tú-poema,
qué quieren los demás, los tantos otros,
esos encaramados a las horas
ronroneando
como si fuesen elefantes
y no gatitos persas.
Qué no diré mañana
cuando el sol no me venza
y yo en mi sombra escriba
con un amanecer entre los muslos
rebosante de idiomas
y agua bendita.

Esto es tan simple como abrir los ojos
o tenerlos cerrados mientras
sucede el mientras y antes y después
sucede un diálogo de amor
bajándome las bragas
sin darme cuenta
porque nadie me ve
y la iglesia está lejos de la carne.

Y entonces viene el dedo y me hace daño.
O no me lo hace y me dice que estoy enferma
de ese amor que parece de mentira
y es amor de río o papel,
viene el dedo y me mancha
y me dejo el cuerpo allá arriba
imposible de dominar
porque el dedo es un dios oculto
y acaricia mis luces indomables
cuando no hay sol y escribo
te quiero
en todas las paredes que te besan.

Más allá del anhelo
está la cerradura siempre abierta
al dolor de la vida, a los peces, las aves,
y sobre todo el musgo.

Esto es así y el verso se emancipa,
no son tan sólo sílabas,
es mi amante y corro a besarlo,
le deseo con un deseo
de muerte, de animal vencido
y de animal quemándome
la arritmia.
la entraña y el decoro.
Tan adentro el dolor,
tan íntimo el orgasmo.

Y así permanezco en el fuego.
Ardo y el tú–poema se me clava en la boca
y gozo
y se me hunde y me penetra
y gozo.
Gozo cuando me mata,
cuando le mato
y en mí y conmigo resucita.




3 comentarios:

Ánima dijo...

Esos los versos, cuán dentro se adentran al leerlos o escribirlos, al saberlos y sentirlos...cuán acarician y laceran, cuánto vacían y condenan...

Un beso grande, Ío.

Gato Pardowski dijo...

Algunas vengo de entre el cobijo de las sombras trayendo conmigo esta necesidad de toparme con la belleza como verdad, de sentirme abofeteado por ella. Hoy ha sido uno de esos días y más que un bofetón me has dado una poética paliza.

"Esto es sencillamente así:
escribirte y sangrar al mismo tiempo..."

(...)

"...Gozo cuando me mata,
cuando le mato
y en mí y conmigo resucita."

Y entre paréntesis el pecho latiendo, latiendo cada vez fuerte
hasta sentirlo gritar en las sienes.

Magnífico, M, de verdad. No encuentro otra cosa que decir.

Un abrazo.

G.

Ío dijo...


Gracias, Enrique
Gracias, Gabriel
Un abrazo

m.