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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




5 de septiembre de 2014

Esta ausencia, esta ausencia en mí



Esta ausencia, esta ausencia en mí
que me dispara que me muere
cuando morir de ti me mata
y me atormenta

y así esta muerte ausente
llena de balas llena de caricias
me extingue y me da vida

con violencia con furia
con ganas de morirse
de mí en mi ausencia ausente
cada muerto y tus ojos vivos

me retienen abajo
me resucitan
me manchan con su polvo
me dirigen al agua

me poseen tus huesos de ceniza.
Esta ausencia, esta ausencia en mí
tan extraña tan turbia tan hermosa
me arrebata me duele y me da tierra.




4 comentarios:

Carmela dijo...

"tan extraña tan turbia tan hermosa me arrebata me duele y me da tierra"¡¡¡¡ un final estremecedor para un tremendo poema.
Me ha encantado, Ío, y lo que dices me es muy cercano.

Cariños.

Leticia dijo...

Ausencia en que la poesía esta presente en todo su esplendor. Besos presentes.

Para ti querida Ío jejeje

Ío gravita
entre pálidos signos
Poesía en el cosmos.

Taty Cascada dijo...

Al dolor de los huesos que ya nunca más serán apoyo de las carnes amadas. Belleza mi poeta querida. Belleza.
Besitos y abrazos.

Ánima dijo...

Esas ausencias, siempre tan necesariamente innecesarias...


Beso, Ío.. :)