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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de septiembre de 2014

Seppuku



Qué más le puede dar a la palabra;
escribirse o quedarse a medias
si le llegas al fondo
y te desquitas como suicidándola
y luego le sacas las tripas
al vaciar su vientre de placebo.

El ensañamiento del harakiri
se parece a la muerte de un poema,
en ambos casos, y para su honra,
las manos permanecen limpias.


Voluntariamente se deja atrás
el color de la sangre
en el envés del abanico.




2 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Es la tortura que se enfrenta con el verso: ayudarle a nacer o quedar en la mitad del intento.
Abrazos mi querida poeta.

Leticia dijo...

Muerte gloriosa la del poema... antes de ser o no ser. besos Ío.