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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




27 de septiembre de 2014

Y después amanece



Las distancias entre los pájaros
se miden con palabras.
las hectáreas no sirven,
se te pegaron a la piel
todas sus plumas
y es imposible no sentir el invierno.
Habré sido yo, no lo dudo,
tan sólo quería alcanzar el sabor de la lluvia
cuando acaricia el temblor de tu boca
y después amanece.



7 comentarios:

Leticia dijo...

La distancia, estando cerca o lejos siempre es la misma. Sobre todo cuando la medimos nosotros desde nuestros sentimientos.
Un placer leer tu poesía siempre Ío.

Julito Chés dijo...

Feliz intento.
Alado.
:)

Carmela dijo...

Siguen atrapándome, que lo sepas.
Cariños y besos.

Joaquín Galán dijo...

Saborear sabor de la lluvia en unos labios que tiemblan compensan de todos los inconvenientes de la noche.Luego ya puede amanecer sin reproches...

Siempre dijiste mucho con pocas palabras,es un don.

Abrazos Ío

Anónimo dijo...


Muchas gracias a todos, aquí y en las otras sombras, por vuestras palabras, por acercaros.
Os deseo un buen día, saludos, abrazos.

m.

ANTIQVA dijo...

Precioso, amiga, precioso...

Un abrazo fuerte

Ánima dijo...

Siempre amanece, Ío...