cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




2 de octubre de 2014

En mi tierra adentro



Veo llegar su luz a tu mirada,
no digas que no es bello
este color de otoño en el poema,
la triste sonrisa de un árbol
bañada por la lluvia.

No digas que no son bellas tus manos,
el río que semejan, la dulzura
de su tacto es un beso en sepia,
el roce de un atardecer
en el ángelus de mi espalda.

Sabrán tus labios como tejen miel
mis labios en tu boca,
me sabrás en la víspera del agua,
llegaré como tú a mi lengua
y nos diremos cuando se pronuncie
el trueno en la garganta
de la memoria a oscuras.

Quiero contarte las hojas caídas,
las vueltas que da el viento para verte
aquí o allá, en todas las cosas
a las que diste nombre y me decías mar
y sol decías en mi tierra adentro
con todos los colores de la vida.

Donde la flor se da al otoño
nos entregamos a nosotros mismos.








video
 
Música: Renaissance, del álbum Transclassique (jamendo)
Trancendam








9 comentarios:

Leticia dijo...

Otoñal lenguaje que ilumina el paisaje interior del corazón amante. Un poema inspirado en el ocre de tu poesía querida Ío. Besos

Omar enletrasarte dijo...

hilvanes de nostalgia, propios de otoño, con su parda melancolía
saludos

Darilea dijo...

El amor y sus estaciones.
Besitos Ío :)

Carmela dijo...

Que preciosidad.
Besos!!

Mercedes Ridocci dijo...

Impresionante tu capacidad de poetizar en la profundidad y transmutarlo en cantos de metáforas.

Un abrazo.

ANTIQVA dijo...

El otoño, con toda su belleza, ha llegado...

Debemos estar expentantes...

Un abrazo fuerte, amiga

Ánima dijo...

Luz de otoño entre versos de agua y miel...

Besito.

Julie Sopetrán dijo...

Uno de los mejores poemas que he leído últimamente...

Amando García Nuño dijo...

Reinvento el otoño con tus versos. En especial, ese endeca -a mi juicio- prodigioso: y sol decías en mi tierra adentro. Lo guardaré para alguna cita, si no te importa.
Abrazos, siempre