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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




10 de octubre de 2014

En tu soledad y en la mía



En tu soledad y en la mía
caben todas las soledades,
recuerdos de nosotros y nubes pasajeras
que vienen caminando cerca de nuestros pies,
empujándonos hacia adentro
desde la intimidad que nos florece cuesta abajo.

En nuestra soledad de amantes
amamos el secreto y la ceguera,
nos amamos las sombras y las llagas,
el verso a piel, perenne,
intuyendo los días habitados
por el ruido del vaivén de las olas,
las noches al calor de sus preguntas.

El horizonte obligatorio
de llegar a la sima de la nada,
de alcanzar todos los lugares
y, a solas, la palabra espera
entretenida con metáforas
y esbozos de colores
a que la mano la descubra
y el amor se declare.

A nuestra soledad venimos
con la boca vacía
y el corazón aislado,
en la clausura de los ojos
se nos encierra el mundo
a través del espejo.




3 comentarios:

Julito Chés dijo...

Sólo por esa razón, porque todos compartimos semejante soledad, ya somos un continuo, una unidad superior, como un bosque de mil solitarios pinos compartiendo una ladera.

Omar enletrasarte dijo...

aquí se quitan las hebras una a una del misterio inefable de un sentir, somos un entramado de ilusiones, un poema, eso somos
saludos

ANTIQVA dijo...

Si algo está claro es que en nosotros, dentro de nosotros, todo cabe...

Buen fin de semana, Ío

Un abrazo