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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




30 de octubre de 2014

Es el viento, te dices



La bolsa de plástico se te pega a la cara,
es el viento, te dices, y te dices que puede llover
y así entonces todo será más nítido,
pero hay ráfagas que te devuelven letras
y no sabes leer los titulares ni los anuncios por palabras.

Porque te miras los labios mientras miras y un grito asoma
con su pequeña luz de recordatorio impresa en el fondo azul,
y la contienes dentro del corazón en braille.

Asientes y el semáforo en ámbar te deja en medio de un charco
a ras de pensamiento con un no sé qué que desconocen las aceras
enamoradas de la sequía y no de tus paraguas.

Los bancos de tiempo se rodean de relojes,
tus ojos de semana santa siempre me parecieron de mayo
porque reflejaban un día de reyes o el invierno a cualquier hora,
porque me mordían los dedos que te sangraban.

Una sombra ficticia que se alarga hasta el poniente
viene a hablarme del vértigo en las montañas rusas,
se cayeron nuestros zapatos vacíos y los pies son peces en bicicleta
ascendiendo sin oxígeno hacia el coral de nuestras bocas.

En el vientre los hilos están frescos,
el hospital para locos no muy cerca,
hay cirujanos que olvidan hebras de mariposas
además de escalpelos y otros sonidos sin lengua ni lenguaje.

Te dices que es el viento, te lo dices y escribes con torpeza
cualquier cosa que parezca aire en movimiento,
puede que se te pegue a la cara y confunda una marina
con un gerundio transeúnte de su itinerario.

Si me siento en el río a esperar la ola
los ojos alrededor de ti aguardan en una curva.




1 comentario:

Joaquín Galán dijo...

Esta serie de pensamientos urbanos con retales de nostalgia bien merecen un par de lecturas y un comentario al menos,para que esa espera junto al río no se haga tan larga.
Siempre me gustó tu versar directo al mentón de la dura realidad con hospital para locos incluido.

Un abrazo.