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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




10 de octubre de 2014

Me sumerge



Con el silencio hablo
y lo llevo a cuestas
como a una montaña.
Si le pregunto por su peso
me cuenta que es rojo,
me distrae con otras ensoñaciones
-nada entiendo si no es cierta la palabra-
y cuando quiero matarlo más se enciende
añadiendo otro kilo a su violencia.

No es elegante ir así de encorvada
y caminar mirando el suelo
cada vez más extraño y ruidoso,
no lo es porque mi nombre se borra
y desaparece no la montaña sino el canto del cisne
en todo lo ajeno de aquel lado del agua.

Vuelvo a preguntar por su peso
y me deja a solas con sus manos.

Se me acerca y mudo
sigue hablando de sí mismo
y sin quererlo me sumerge.




1 comentario:

Walter Greulach dijo...

Me tomo el atrevimiento de subirla a mi face sino te enojas mi estimada amiguita. Bellisima!!!! Un beso...