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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




7 de octubre de 2014

Mecer el agua, mecer su piedra




No fue buena idea verte subido a los árboles,
o que intentaras asir el vaivén
de las lianas siempre indecisas.
Aquel día recuerdo haberte pedido
que me miraras a los ojos
sin importar que no me vieras,
pero tu empeño fue invisible
y yo me caí de las ramas.
Viniste corriendo,
pensando que el sol me haría daño
al romperme, y después todo
nos quedó lejos de las sombras.
Fue innegable la sensación de búsqueda.
Tú querías seguir columpiándote
y yo me encontraba vacía,
llena de certezas imposibles,
como lo es el agua que ahora es piedra.





1 comentario:

Carmela dijo...

Las certezas imposibles a menudo taladran.
Siempre hermosos tus poemas.
Besoss