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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




29 de octubre de 2014

Poema




Deslindar el dolor
del poema, dormir con él
y darle de la mano al fuego.
Aprender a temblar
de otra manera.




4 comentarios:

tecla dijo...

El dolor a veces, se devora el poema y nos puede dejar hasta sin respiración, Ío.

¿Se puede aprender a temblar de otra manera?
Enséñamelo, Ío.
Enséñamelo.

Leticia dijo...

El dolor es una revelación en el poema, lo devela el hilo negro que fluye desde el centro de luz del poeta. Dolor inmensurable... acompañado de agua y sal,que llega el punto en que se seca. Nos deja sin aliento. Puro dolor.
Bello poema Ío. Te abrazo fuerte querida poeta.

Julito Chés dijo...

Parece un poema de Schopenhauer, el dolor como realidad y como representación.
;)
Besos.

Omar enletrasarte dijo...

la poesía tiene una forma de reír contagiosa y ¡de llorar también!
saludos