cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de noviembre de 2014

En la bella medida



El ejercicio en la bella medida
no dice apenas nada interesante
ni se solventa la ecuación adentro
del recorrido amorfo de la lengua.

El esplendor de la rima en el labio
niega encontrarse con el sueño eterno
y se inicia el vaivén de la palabra.
Horizontal según cae la tomo
y la trato de tú a tú si me miras
cuando te miro y digo que te vayas
porque prefiero el hueco a los vacíos,
porque escribirme así no es escribirme.

Convive la razón con el poema
y su conocimiento de los números.
Cada verso medido, cada estrofa,
se extiende hasta alcanzar la cifra mágica,
he conseguido el once a duras penas
calculando los ritmos del acento.

Queda bonito, pulcro y cantarín
cuando el endecasílabo sonríe
con su dentición blanca, conseguida
rindiendo al enemigo que es esconde
detrás de las paredes de la lógica.

Pronuncio un sinembargo en soledad,
no pretendo alejarme de las sombras,
es sólo este soslayo y su producto
de letras y variantes oportunas
lo que rellena el chasis del poema,
su compostura es apenas la cruz
encima de la lápida del título,
y pudiera ser otro y otra cripta
donde lo entierro a solas con sí mismo,
en una fosa séptica de viento.

El ejercicio llega a su frontera,
me alejo en la metáfora inconsciente,
escojo revolcarme con las sílabas.





No hay comentarios: