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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




22 de noviembre de 2014

La perfección de los murmullos



Después sonaba el viento,
decía nombres que no estaban,
nosotros lo escuchábamos
mudos a veces con una sonrisa
o con un grito dentro de los ojos
esperando el salitre amargo.

Más tarde, y de la boca,
nos salía una voz pequeña,
sin aliento, sin sangre
y entumecida de palabras,
tan inmóvil como pasiva
pronunciaba lugares, noches, líquidos,
y entendíamos el idioma
de las corrientes y las ráfagas.

Enseguida los labios
perfeccionaron sus murmullos
y no dolía abrir la puerta,
olvidarse la llave y escuchar.



A Juan S. Rojas M.




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