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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




1 de diciembre de 2014

Reza conmigo



Desde la torre en que te tiras
-y te tiras y vuelves a tirarte-
y mientras no sucede
o cuando sí,
pero sí sabes que el poema
se tirará contigo
hasta abajo, hasta adentro,
o si no es hasta allí
desde entonces no estás
y qué respiras, y qué si al caer
desaparece también el nosotros
y somos los dos en la torre,
tú y yo nosotros siempre
haciendo de vigías del poema,
el ruido de la noche
y nos tocamos sin pudor
la castidad del verso, el somos
apenas carne y letra
o dos figuras divididas
entre el amanecer y aquella sombra
arrojada al ocaso desde la torre al hoyo,
desde la niebla de tu boca
a mi boca nocturna y su poema
recién hendido con tu voz
incluso sin idioma,
sin lengua y un tequiero
pronuncio al alba y te cuento una historia
y te digo en la torre en blanco
reza conmigo, amor, este poema.





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