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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




20 de enero de 2015

Estruendo



Espejo tras espejo
hago copias de ti.
Eres interminable en el cristal pulido.
Te sucedes fantasma en mi memoria,
estás así detrás, y te cobijas.

Espejo tras espejo
la disolución de la luz radiante
alcanza su perímetro exterior.

Hago copias de ti
y razono en la nieve dentro de mi agujero.
Tanta arena en la cumbre
no me basta si quiero detenerme.

Eres interminable en el cristal pulido
cuando en el estruendo te inicias
dentro del orden de mi periferia.

No termina de atardecer el ruido
y cada vez es más profunda
la hermética realidad del silencio.




1 comentario:

Joaquín Galán (Jerónimo) dijo...

El asombro que nos produce nuestro propio ser nos hace vernos multiplicados en la conciencia fría que es el espejo.Aunque también puede servir para el otro,para quien nos cautiva con su sola presencia cada día.

Interesante.