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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




4 de marzo de 2015

dejar



Para mantener lo desnudo a salvo hay que proteger la carne con una lengua maestra, que si se deja ver tan sólo sea por la rendija por la que penetra la luz, adivinándolo silvestre.
Para pronunciar ciertos idiomas hay que esperar junto a los manantiales y mirar el agua cómo nace cristalina de entre los guijarros, acercarse a beber con la conmoción que te sujeta al precipicio de tu reflejo, hacer de él un enigma y decirlo con la boca ahogada.
Así la piel será visible y los animales, cuando acudan al claro, podrán acercarse a sus cuerpos para lamer los pensamientos de sus imágenes.
Sólo entonces podrá abrirse la respiración al arroyo, permitir que invada pulmones y cobijos, dejar que lo desnudo queme.




8 comentarios:

Julito Chés dijo...

Flamígera es la palabra en tales circunstancias.
Hermoso tutorial, ciertamente.

Un abrazo.

Ío dijo...

Gracias, Julio, :)
Un abrazo, buen día

m.

Paloma Corrales dijo...

Enamorada me voy de esa respiración. Gracias. Abrazo.

Leticia dijo...

Ay, ay, ay, ese desvarío entre la sensualidad de la lengua y la belleza de la naturaleza ¡Precioso!
Besos en el espejeo del agua M.

Taty Cascada dijo...

Existen seres especiales que deben protegerse, porque su belleza, grandeza de espíritu, inteligencia, los hace vulnerables frente a la mediocridad humana que los intenta herir. Esos seres bellos, únicos y mágicos solo se dejan ver con la luz del alma.
Un abrazo mi poeta querida.

Darío dijo...

Alguien dijo enamorada.

Ío dijo...


Gracias, Paloma, Leticia, Taty, Darío, y un abrazo

m.

Carmela dijo...

Tus palabras queman y las sensaciones que dejas conmocionan. Que hermoso mi poeta del norte.
Besos y cariños.