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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




23 de abril de 2015

aprender









pero nosotros
cuando volvemos
no nos hemos ido
la tierra
sigue siendo angosta
se ampara en el hueco
de nuestras cavidades

llegamos
para aprender a hablar
dentro con la hendidura
de nuestros cuerpos dóciles

todo borde compartido
se arraiga insaciable.
la costa se extensa
no hay suficiente agua
para tantos labios
para tantas bocas.




6 comentarios:

Julito Chés dijo...

Nuestras expectativas, tan excesivas, tan distintas a las hojas.

Un abrazo.

Leticia dijo...

Ío, en otro de tus poemas quise dejar mi comentario pero...me decía que no estaba en la lista de personas que se les permitía hacerlo.
En fin no sé.
Esta prosa tuya es cautivadora, nos permite ver el universo que abordas desde la entraña de tu sentimiento. La sed de agua y amor, la tenemos todos. Besos mil m.

Carmela dijo...

Éste poema es muy muy, tú.
Al menos, como yo te siento.
Besos, poeta.

Julie Sopetrán dijo...

Sólo cuando aprendemos
nos saciamos
de esta sed
que nos hunde...
Me gustó mucho tu poema Ío.

Walter Greulach dijo...

Sigo aqui saboreando tus cosas. Salto de uno a otro sin poder dejar la página.

Darilea dijo...

Es un torrente tu agua, una cristalina delicia tu poesía. :) Besitos Ío