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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




2 de mayo de 2015

Poema



De preguntarle al pestañeo
-al pestañear-
si lo que ve se agranda
o se reduce
-y si es intermitente-
la sensación en la memoria
del amanecer dentro de la espalda.
Diría cualquier sol que es imposible
porque la nieve o no recuerdo
dónde dejé la suciedad
ni en qué estómago tengo que mirarme.
O es la tierra, esta tierra blanda
de escuchar cómo late la semilla
que sembré en el otoño
cuando era absurdo que de las palabras
pudiera llegar a la costa
un principio de espuma.
No sabría contar el número
de verbos que a esta hora
se imaginan hablando acerca
de sus propios perfiles;
la cantidad de manchas
me puede parecer siempre la misma
aunque me desconozca con los ojos
tempranamente abiertos
y prefiera esbozarme
en un espejo de papel
o parecerme a un bosque antiguo.




3 comentarios:

Taty Cascada dijo...

De preguntarse y cuestionarse el principio de las cosas nace la poesía. Ya lo sabes bien mi querida poeta.
Abrazos.

Joaquín Galán dijo...

Un bosque antiguo suele ser un lugar sagrado y todos deberíamos pasar por él alguna vez.
Un placer volver a tus versos que destilan espuma,algo nada absurdo.

Abrazos,Ío.

Gato Pardowski dijo...

Yo soy de los que de noche ansían parecerce un poquito a ti...

Te quiero M.