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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




12 de agosto de 2015

Una palabra afluente


Todo lo digo o mejor sí-
mejor me callo-
mejor me callo como el río seco,
como la estrella mustia de mis ojos.

Mejor que decirlo es pensarlo,
pensar entre los dedos y querer
que lo que digan sea un verso,
un verso que no diga nada
porque de todo lo que digo
todo muere siempre antes
y lo olvido callada.

Que no me callo, que lo digo-
no, no estoy diciendo, tan sólo
bajo las escaleras, subo a verte,
te llevo un poema y el río seco
se inunda y tú lo bebes

porque beber a algunas horas
es tan necesario como un poema
o una estrella viva en la noche.

Pero mejor es que siga subiendo
y se me alce en la boca un árbol
o todos los árboles que te digo
sean sueños que esperen en sus ramas
y le ofrezcan a tus labios un brote,
una pequeña yema,
el retoño de una palabra afluente.




2 comentarios:

Carmela dijo...

Que no dejen de crecerte brotes y yemas en los labios y surja un río copioso y qué tus palabras siempre nos bañen, Ío.
Precioso!!

Mis besos y mis cariños que no te olvidan.

Taty Cascada dijo...

Y ese árbol de palabras y pensamientos siempre será en ti poeta. Siempre.
Abrazos mi querida Ío.