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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




6 de agosto de 2015

voz


Aquella voz de los silencios,
la misma voz de la vida abortada,
la del cielo de muerte,
la voz que le habla al mundo
con su saliva de aire.

La voz hendida y asustada
luchando contra la voz del gigante.

Aquella voz de niños,
la voz de las alturas de los hombres,
la pacífica voz de los amantes.
La voz ninguna:
             voz que ya no vive.

Nada tiene voz, grita, sueña
                                    o ama.

La voz de todo y todos
que en un instante
                            nunca vuelve.









En memoria de todas las víctimas de la barbarie humana
Hoy, aniversario de la matanza de Hiroshima





3 comentarios:

Leticia Garriga dijo...

Inhumano comportamiento tras la orden de servir a la patria. Deleznables crímenes siempre tras el tambor de guerra de los conquistadores, ayer,hoy y siempre. La Paz es una utopía. Conmovedoras figuras en tu poema lapidario querida Ío.

Taty Cascada dijo...

Esa voz acallada, mutilada, quemada por el fuego y la barbarie humana. Esa voz de los sin voz de alguna forma nos habla querida poeta. Esa voz llega a los seres sensibles, humanos como tú y nos alerta de la estupidez del más poderoso.
Abrazos querida poeta.

Fackel dijo...

Se agradece la hermosa y sensible manera de evocar e invocar aquella desgracia. Suele olvidarse (ésa y muchas más) con frecuencia. Así nos va.