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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




11 de septiembre de 2015

Campos de cielos infinitos (2)








Campos de cielos infinitos
que me sabéis de frente
buscando en vuestro mar
mi mar lejano más allá
de todas las raíces.

Campos como puños llenos de puños
retorcidos y agrestes:
bajo la caricia del trillo
y el ruido de la piedra
la mies se transformó en pan para el hombre
que admiraba la espiga.

Hay un sudor incalculable
y retumba como una fuente
en el interior de la tierra:
qué lágrimas oculta la salina
cuando el sol es una ola
y se acuesta sobre la savia
de los hierbajos
            y sobre el tomillo.

Campos de cielos rotos
a fuerza de surco y sequía.
La inmensidad de la llanura
y de pronto Guadalajara
cae a su propio pozo
como una palabra abatida.

Llega la noche a tus latidos:
el paisaje abraza los sueños
de una mujer en el poema
y todo empieza con un pájaro,
con los campos de cielos infinitos.



(imagen cortesía de Julie Sopetrán)




2 comentarios:

a dijo...

Has embellecido con tus versos no sólo la fotografía de Julie, sino la tierra que la hizo poeta.
Enhorabuena y mi gran abrazo para las dos.
Isabel F. Bernaldo de Quirós

Julie Sopetrán dijo...

Gracias Ío, por cantar a la tierra donde nací, la describiste bellamente...
"Campos de cielos rotos" "...como una palabra abatida." Mejor no se puede decir. Gracias también por escoger esa foto. Un beso.