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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




30 de octubre de 2015

adentrar


Ni fui ni dejé de ser.
Tampoco si era necesario
permitirle al cuerpo
rozar lo que dijo

alguna palabra
en sí misma
o la razón poderosa
que no pueda enmudecer.

Pero qué propongo,
qué oscuridad se ha levantado.
No, no lo es y me interrumpo:
he de regresar a los mares.

Qué fiel espejo me mantiene en el agua.
Es de noche y el enigma
me revela estancada donde sé pronunciar
la costa de tu aliento.

Estoy sujeta al pulmón de este precipicio.
Si pudiera tirarme

si pudiera.
Recordar la posición natural
de los significados de las rompientes.

Arañarme las manos
y ver qué hay dentro

dentro.





3 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Increíblemente hondo, fuerte, bello...

a dijo...

Algo de tus versos rompe el alma, rota.
Isabel F. Bernaldo de Quirós

Ánima dijo...

Qué belleza, Ío...