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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




2 de octubre de 2015

leernos


Leernos y leer entrando
como si al leer se pudiera
entrar a la palabra
a poseer el hueco
que queda entre el pensamiento y sus labios
-ese espacio no de vacío
sino profundo y habitado, angosto
interno-

Leernos la raíz cercana
a la boca, la tenue luz
en la escalera de los ojos
que corre hacia el encuentro
de nuestros pulmones, de nuestra sombra
custodiada por una transparencia.

Leernos si es posible
con la carne esperando al viento
con el cuerpo girado a la palabra,

leernos en el borde,
caernos de nosotros
uno en otro, otro en uno

y ahí leernos
                  en el vientre
el alfabeto de las tripas,

leernos con la sangre
el alma.





4 comentarios:

Paloma Corrales dijo...

Una maravilla. Besos.

a dijo...

Me gusta especialmente este poema, Monserrat. Gracias y un abrazo.

Taty Cascada dijo...

Leernos y comprender lo incomprensible, desde el ojo del alma, desde la raíz de la palabra. Bello mi poeta.
Abrazos todos.

Julie Sopetrán dijo...

Leemos porque somos sensibles a lo que atañe al alma...
Mejor no has podido decirlo. Precioso. Un beso.