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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




17 de diciembre de 2015

Dentro de la montaña

                                                                                                                                                                 
Qué montaña no habla de mí:
será aquella, la todavía
no alzada, la que se resiste
como un rascacielos sin escalera
a que alguien con sus pasos
encuentre el camino hacia su interior,

la que sencillamente se destruya
y no ofrezca sino vértigo y cumbre
a la garganta que se cae
a ciencia cierta de su soledad.

Sucede el frío y la metáfora
le impide al verso separarse
de la voz en contra de su monólogo.

Sucede la montaña, y tú.
Acaso por donde no se entra
queda lejos el ojo a oscuras.

Dentro de la montaña
una mujer, un hombre.






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