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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




14 de enero de 2016

Árbol


El señuelo de tu lengua rompe la verticalidad de mi paisaje.
Atravesado el cielo mi sombra gotea tu saliva en raudales de luz que acompañan a mi abrazo impetuoso.

El origen se pronuncia a sí mismo cuando el ensueño celular se acuesta en la deriva de nuestra intemperie.
Nada nos desaloja de la electricidad que contenemos.

El árbol respira emergente.
Las cerezas, desnudas como nosotros, nos estrechan con su sed:
sus huesos nos hablan de nuestra carne.





1 comentario:

Julie Sopetrán dijo...

¡Qué belleza de prosa poética! Te felicito. Me gustó mucho. Besos.