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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




15 de enero de 2016

hazlo


Sólo tienes que reflejar el espejo que está dentro de ti:
¿dónde está Alicia?
búscala o persigue al conejo que da la hora
pero no llegues a ese tiempo:
quédate sin llegar a él,
ahí está lo que escribes.

A medio camino de la apariencia
las palabras son cuerpos escondidos
esperando que los desnudes,
que los habites
para ser tuyos.
Saben que lo son:
despiértalos
sin que lo sepan,
sin darte cuenta
de que lo haces.

Escribe entonces
como si hicieras el amor
con dios, con un loco
o con un arcángel
y llénate de semen.
Hazlo, no pidas perdón
por masturbarte.







3 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

Escribir hasta la extenuación y ser todo aquello que la palabra nos permite.

Saludos

Joaquín Galán dijo...

Así debe de ser,como todas las otras acciones en la vida,con valentía y entrega total.Lo demás es quedarse a medias,a medio camino...o sea,vivir a medias.
Un poema con la fuerza del huracán con el que coincido plenamente.

Abrazos Ío

Cecilia Montoya dijo...

Si hay algo que nos caracteriza, es el reflejo del espejo. Todos lo hacemos. Todos proyectamos ese yo. Y lo hacemos sin advertir que no podemos escaparnos. La escritura (el arte en general) nos redime. Nos reconciliamos haciendo el amor y habitando las palabras. Y si lo hacemos, lo hagamos hasta el fondo del abismo.
Me gustó mucho este poema. Bello y profundo. Un abrazo