cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




21 de enero de 2016

oruga


Qué harás después
cuando las palabras lleguen al comienzo
y la sombra permanezca oscura
en su sombra residual.
Dime qué será de tus ojos,
de tu lengua y tu garganta,
y tu cuerpo, dime qué hará
si el origen de todas las orugas
está en la comprensión de lo que se desliza,

ese entendimiento menor
que a duras penas se somete a la metáfora,

-pero diré también lo que no existe,
lo que tu mano no acaricia
porque no sabe de la porcelana,
no conoce de los perros
su forma de aullar o de sonreír
con los dientes del poema-

Qué vas a hacer durante la huida:
dime cómo es la postura que te soslaya
hacia el exterior,
cuál es el nombre
que le das a la lluvia en tu memoria.

Qué harás y cómo vendrás hacia mí:
tendrás en los labios alguna cerilla,
de qué forma agitarás las manos para volar
hasta la inocencia del recuerdo,

qué ausencia más grande y desconocida
es esta que va formando las palabras,

dónde estabas tú cuando estaba yo
ofreciendo migas de pan a los gorriones
y a las víboras, dónde se me quedó la sangre
golpeando el frío con el mismo pan
convencido de ser tierno
y no el gerundio de una piedra.

Qué harás dentro de ti
con lo que encuentres en los verbos
cuando mueran, acaso hubo antes
algo que no doliera,
algo como mirar el sinembargo
de los peces en las vísperas
de un río turbio de pronombres,

dime como cuando en tu niñez
te subías a una rama,
dime qué te contarán las aves
que irán desde el sur al norte
para engendrar entre los hielos
una pequeña sed de agua agreste,
un amor
y tu cuerpo
sosteniéndome.


Qué harás entonces,
qué harás después, dime
al regresar al final del principio
del largo sueño de la oruga,
antes de ser insecto la crisálida
y morirse.







No hay comentarios: