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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




26 de enero de 2016

Una mujer lo escribe


Una mujer despierta,
coge sus jeroglíficos, su nombre,
hace un mínimo gesto -espina-
a la palabra, a todo
y de refilón el espejo
se le queda mirando
desde su condición paralizada.

La mujer, torpe y somnolienta
acaricia la lluvia, escucha el cielo
y lo dibuja dentro de su mano.

Con un poco de sangre
la mujer mezcla luces, sombras,
agua de relente, estaciones
de sequía y un casi amor
o amor del todo, de ese amor
que no se nombra pero que se lleva
por encima como si fuera un verbo
o una flor lloviznando.
Combina estados con ausencias,
invenciones imaginarias
con momentos que se improvisan
sobre la marcha mientras los zapatos
se descalzan de su metáfora
y entran los cuerpos a besarse
sus inviernos entre paredes.

Una mujer lo escribe, se acompaña
del cuchillo que atraviesa sus muertes.






1 comentario:

Cecilia Montoya dijo...

Y esa mujer capaz de desnudarse y escribir jeroglíficos, combinando amores, sombras y ausencias, no teme atravesar inviernos y muros para manifestarse.
Un abrazo