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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




1 de junio de 2016

caía


Yo también caía como la piedra,
ese caer desde la mano
que lanza con el puño abierto
en el justo momento de lanzarla
como una voz hacia lo lejos
lo más que alcance, lo más imposible
que llegue hasta la sangre.

Yo también caía desde las manos,
caía en medio de las rocas
y los brazos no me amparaban
me seguían doliendo
las voces de las piedras
las palabras, la sangre
todavía las manos.






1 comentario:

Leticia Garriga dijo...

La poesía cimbra, conmueve, crepita según la concatenación de sus signos. Hoy lanzar una piedra...se vuelve un arma, un recurso,una honda(proyectil de cazador y defensa en algunas culturas) que atraviesa el poema y lapida la esencia de vida... lo imposible en el desamor . Te abrazo Ío.