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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




10 de junio de 2016

¿recuerdas?


¿Recuerdas la hoja que tocamos?

tú bebiste el líquido
mientras el desprendimiento
manchaba tus labios
antes de darme a probar
la fruta separada del árbol;

bebí de tus dedos
y la sangre me hablaba:
soy yo mismo, soy el que te da
de beber más allá de la madera,
soy la hoja y su inquietud,
la rendición del tronco al viento,
el hueso después de roído.


¿Recuerdas la hoja que rozamos?

su forma de cuenco,
el modo de inclinar su borde
para escindirnos en dos mitades
unidas en el mismo sorbo
o mismo error de identidad
de la materia fluida.


¿Recuerdas la belleza de la hoja?

no era el elemento y su espejo,
el color salino de la coincidencia,
no era el fondo lejano,
la rama asombrándose de su pérdida,
el roce inequívoco del agua,
la frontera delimitando
la creación de lo infinito.








5 comentarios:

Carmela dijo...

Hermoso
La rendición del tronco al viento.....me maravilla como creas imágenes con tus palabras
Cariños.

Julie Sopetrán dijo...

Qué hermosos versos...!

Anónimo dijo...


Gracias, Carmela, Julie
Un abrazo, cariños siempre, buen día

m.

a dijo...

Excelente poema, he disfrutado de sus versos y muy especialmente de la última estrofa. ¡Cuánta belleza!
Un gran abrazo.
Isabel F. Bernaldo de Quirós

Taty Cascada dijo...

¡Qué decirte poeta!...Eres simplemente maravillosa. La poesía tiene en tus ojos y en tu alma una excusa más para existir...
Abrazos siempre.