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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




20 de agosto de 2016

no intente en vano


Ni la mancha
que del fuego
o la sombra
con su voz
me rescate de la orilla
no intente en vano

el nombre oírme
bailar entre los huesos
si llama el frío
y la puerta abierta
acude a mí
que soy ciega y me tengo en la mano
en su ojo vacío
no me intente

acostumbrar a la rendija
de un océano de rémoras
dislocado
absorto en la blancura de la sal
o vestida con una palabra negra
porque no puedo
de mi escalofrío
no lo intente

si vengo de entre los dedos
y con las uñas
cavo las raíces de la diáspora
porque me voy a hincar de rodillas
y a amarte en la pared de carmines
como si fueras mi flor
ni lo intente

este carbón en el aliento
mi destrozo de hilos sin urdimbre
no me llegue al cuerpo la camisa de fuerza
o este animal habla de mí
no intente en vano.





4 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

una maravilla
de las que llegan al tuetano
gracias por tanto

Ildefonso Robledo dijo...

Tremendo el dramatismo del poema, Ío...

Un abrazo, y sea usted bienvenida, joven

JOSÉ LUIS MORANTE dijo...

Una de las razones esenciales de la palabra es buscar sitio para que lo efímero permanezca; y nada hay más efímero que los sentimientos. Así que feliz de que encuentren cobijo y resguardo en tus versos. Un abrazo cordial desde Madrid.

Ana Muela Sopeña dijo...

Muy hermoso, tu palabra traspasa el tiempo y el espacio.

Besos
Ana