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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco




4 de agosto de 2016

Tu nombre no se difumina


Tu nombre no se difumina,
estalla como el viento estalla
en la intimidad de mis párpados.

Lejos desaparecieron tus ojos
en una mirada profunda:
estás tan ciego
que sabes verlo todo
y no imaginas nada.

En otro rostro tus pupilas,
tu corazón latiendo suave,
tus huesos,
tú ceniza
bajo la tierra de un abismo amargo
como la hiel de un día negro
más negro que la noche misma,
más noche si se abre la oscuridad
en el agujero del frío
donde sólo tú
cabes.

Pero tu nombre no se difumina,
yo lo escribo a veces con agua,
otras con la palidez del silencio
que la herida dejó en mi pulso
todavía escribo
te quiero.



A Víctor J. Martínez C.